Se acerca el otoño

¡El verano se resiste a dejarnos pero nosotras ya hemos puesto manos a la obra para recibir al otoño!

Hace unos meses atrás, desempolvamos y recuperamos la antiquísima máquina de coser de mamá: una auténtica ELNA 1. 

Su diseño es extraordinario, no sólo por su caja que se transforma en su propia mesa de apoyo, sino también por su sistema de encendido. No tiene un pie sino un brazo metálico que pone en funcionamiento la máquina con el simple movimiento de la pierna hacia el costado. Raro, no? Pero una vanguardista novedad para la época que fue creada.

Según el sitio “needlebar”, esta máquina fue desarrollada en la década del 30 por un joven ingeniero español de nombre Ramón Casas Robert y para el año 1940 se fabricaron en Suiza las primeras que rápidamente se vendieron en su mercado local, apuntando a las familias. La patente de esa máquina de coser innovadora fue comprada por una empresa suiza con interés en producirla a una escala mayor y exportar. Pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial demoró la exportación de las máquinas y no fue sino hasta 1948 que el objetivo se cumplió. Este primer modelo fue éxito en ventas y se fabricó hasta 1952, año en que fue suplantada por la ELNA Supermatic, una nueva obra maestra de la ingeniería aplicada a la labor doméstica de aquellas épocas. Según el sitio consultado, no se sabe con certeza el número de ELNA 1 fabricadas pero hoy se las consideran de edición limitada.
No es la única historia que encierra este armazón de hierro verde y pesado. 
En la casa de la abuela de mi abuela, estaban acostumbradas a coser porque eran 18 hermanos. Mi abuela contaba que siempre tenían una labor entre manos y era frecuente “crear” nuevas prendas a partir de otras piezas y allí entraban todas las mujeres, algunas con su ingenio, otras con su habilidad y otras oficiaban de modelos o maniquíes vivientes. Recordaba como anécdota graciosa que, presentándose una invitación inesperada le confeccionaron un vestido precioso y original, muy original, a una de las tías más jóvenes con… atención… ¡un mantón de Manila que hasta ese momento había cubierto el piano! La Tia Manu, la menor de todas, decidió ponerle estudio a lo que naturalmente hacían y se recibió de Profesora de Labores. Tal logro fue premiado por su marido, el tio Pepe, con la ELNA. Una maravilla que ella aprendió a manejar y convivió con la Singer a pedal que usaban hasta ese momento. Muchos años después, la Elna, que tenía un lugar destacado en la familia, fue usándose cada vez menos por el peso de los años de su propietaria y sus hermanas ( todas nonagenarias…) y Manu decidió que era tiempo de que pasara a otras manos que la quisieran como ella quiso a su máquina. Y así la heredó mi mamá para gran regocijo nuestro que la queremos por su nobleza pero sobre todo, por su historia.
 
La querida ELNA, con más de 60 años de vida y algunos de desuso, ya tiene un lugar en NSQT. Debemos decir que hasta el momento se ha portado fenomenal. ¡Ojalá los electrodomésticos de ahora duraran tanto! Contamos con ella para seguir desarrollando modelos de accesorios y prendas de forma artesanal, con el sabor de la historia y el valor del recuerdo.

Ref. Needlebar.org
Foto c. nosabiaquetejias


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